Con todo esto, resulta tremendamente complicado que estas personas se sientan a gusto consigo mismas, orgullosas de su capacidad, motivadas para el logro, aceptadas y validadas. Porque lo diferente, tristemente, no suele encajar. Por supuesto, sin el conocimiento de lo que en realidad ocurre, de sus fortalezas y debilidades, también es difícil que ese talento especial se pueda desarrollar. Y, para las personas con alta capacidad intelectual, resulta fundamental descubrir y desarrollar su talento, saciar sus inquietudes y enfrentarse a retos constantes que les permitan sentirse realizadas en su ámbito de interés.
Para que se entienda mejor, siempre me ha gustado utilizar la metáfora de los “diamantes en bruto”. Un diamante en bruto, aunque es único y valioso, carece del mágico brillo de un diamante tallado.
Las altas capacidades intelectuales, al igual que los diamantes, deben tallarse, pulirse y trabajarse para que puedan convertirse en un verdadero tesoro y un aliado para alcanzar el bienestar, la felicidad y la satisfacción personal. La manera en que se tallan los diamantes determinará la forma en que estos reflejan la luz.